La mayor parte de las variedades aromáticas son ideales como postre, si bien el melón se puede incluir como ingrediente en ensaladas, con hojas de menta fresca y aliñados con aceite y limón; con naranjas y berros o con apio finamente picado, cebollas, aceitunas y mayonesa. Como postre, tanto solo como acompañado de otras frutas frescas resulta exquisito. Una buena idea es cortar dados de melón y mezclarlos con grosellas o fresas silvestres.

Las rodajas de melón descansando sobre su corteza de la que se han separado con un afilado cuchillo y acompañadas con unas lonchas de jamón serrano constituyen un entrante delicioso; al igual que si se presentan de aperitivo trozos de melón que se han dejado macerar en zumo de limón, licor de frutas, brandy, Jerez u Oporto.

Los sorbetes y helados de melón durante el verano son un refresco fantástico y se preparan utilizando la pulpa triturada.

Espolvoreado con pimienta se convierte en una excelente guarnición para acompañar la carne asada, el foie gras y el pollo asado. En algunos países orientales se utiliza para recibir a los invitados y se sirve muy frío espolvoreado con azúcar y jengibre.